sábado, 6 de abril de 2013

CORRECCIONES


…Resulta, qué tengo un hijo y detecto que he cometido sin número de errores, claro está ahora que soy consciente de estos es mi interés enmendarlos  para no volver a cometerlos… para ello voy a tener otro hijo y así llevar a cabo las correcciones. 

Pero qué tontería! Dirán ustedes. No es necesario, ni justo y en un porcentaje muy alto poco posible. Estamos hablando de relaciones con seres humanos.  Es cierto que si me auto-evaluó indudablemente  encontrare fallas y estas deben ser sanadas por mí y para mí, seguramente me servirán mucho si llego a tener otro hijo (aunque es claro que cada ser humano es único y así debe ser tratado),  pero es este hijo quien ha vivido con esos errores, quien me ayudo a crecer y por esta razón pude no solo detectarlos sino que ahora me hice cargo de ellos, es quien merece a este mejor ser  humanos.


Hace poco hablaba con un amigo me compartía sus “errores” y me decía algo así: -ya esto, se ha desgastado y hemos cometido muchos errores, toca aprender para en  otra relación no cometerlos… También me hablo del amor que sentía por su pareja y cuando le pregunte si existían “cosas” buenas” su respuesta fue afirmativa. 

Y aquí es donde encuentro de nuevo el facilismo que el siglo XXI nos trajo ( y el daño que nos hemos causado por usarlo para todo). Para que desarrollar habilidades matemáticas; si hasta el celular puede sumar. Para que leerme un libro; si lo puedo escuchar.  Para que conquistar a un amor con detalles; si sola basta con tener dinero para pagar (con licor, rumba, carro…) su compañía. Para que visitarla; si la puedo llamar o escribirle gratis. Para que estudiar si hasta un cartón se compra. Para que forjarme un futuro; si mis viejos morirán y yo heredare… todo es un PARA QUE… Nos llenamos de ese facilismo, poco satisfactorio, que nos hace más maquinas, que personas. Si algo nos genera esfuerzo, cambio o simplemente nos inquieta;   salimos y buscamos otra novedad, si este trabajo o relación se volvió monótono o por el contrario está complicándose, huimos.

La historia de mi amigo (que termina siendo la de todos), el ejemplo del niño ( no faltara el cobarde que diga: - no es lo mismo , de un hijo no puedo deshacerme…mentira!), tienen  un solo objetivo, enterarnos y aprender que la vida pierde sentido, rumbo y valor… cuando no  somos capaces de cambiar el chip del facilismo, cuando en lugar de enfrentar los errores y corregirlos AQUÍ Y AHORA (único momento  lugar) preferimos salir corriendo y dejarlos para otro momento o delegar la responsables  al destino o a  Dios… Si esa zona de confort se volvió gris e incómoda, pues re-modelemos.


El sentido de mi vida está en mis luchas, en mis aprendizajes, en mi construcción, en valorar y trabajar por aquello que considero merezco, en no renunciar a lo que con tanto amor y esfuerzo hoy tengo... mi empleo, mi relación, mi hogar, mi profesión… MI VIDA  (Natalia Toro)

No hay comentarios:

Publicar un comentario