Se ha escuchado de la “sabiduría” popular que las relaciones de pareja se generan desde la similitud y que las diferencias separan y desunen…
Hoy presento a ustedes una forma diferente de ver tal afirmación.
Para la construcción se requiere de similitudes, aquellas importantes como… si quieres hijos, si te gusta la estabilidad, si la soltería es tu motivación, si escoges tu norte o es la corriente de viento la que mueve tus días… conocer esto, encontrar quien se alinee contigo o con quien alinearte desde esta visión te permite dar un paso en tu construcción (aunque las garantías de la funcionalidad son responsabilidad de la pareja) .
Hasta aquí aceptarlo es tarea fácil.
Llegamos al punto en que las diferencias, aquellas a las que acudimos como excusas cuando llegan las adversidades, cuando se filtra un poco de dolor, cuando nuestro interior está cambiando y no queremos aceptarlo, cuando es necesario dar un paso adelante pero nos invade el miedo de lo desconocido.
…Es que amo bailar y él no; A mí me gusta la comodidad y ella quiere explorar lo desconocido; ella no sabe cocinar y yo quiero ser chef; a mí me gustan las fiestas multitudinarias pero a él le molesta el ruido excesivo y las multitudes. A mí me gusta el clima caliente y ella ama el frio… y así podríamos llenar páginas de diferentes que están ahí que siempre estuvieron pero que de un momento a otro cobran vida y poder para ocultar miedos, temores, sueños y señales.
Las diferencias son solo un mundo desconocido, quizá apetecido; pero que no aprendimos a valorar. Que hoy podemos explorar y compartir con alguien a quien amamos, alguien con quien tenemos las similitudes que se requieren para diseñar un mundo nuevo.
Si te gusta el negro, atrévete a vestirte de blanco…